
Editorial
A veces se antoja imposible contrarrestar los efectos de la publicidad en dirigir
el interés y la preferencia de la población hacia un determinado
producto o los beneficios de éste.
Ser de Piel lo intenta con cada número, y por ello no hemos dejado de
presentarle a usted lector, basados en datos científicos, investigaciones
clínicas y experiencia médica, diferentes artículos sobre
procedimientos o enfermedades cutáneas, las ventajas o desventajas de
los primeros y las diversas formas de curar, retardar o controlar las segundas.
Puede parecer reiterativo, pero consideramos una obligación de nuestro
quehacer profesional, insistir en que no existen fórmulas mágicas
o medicamentos milagrosos.
Por el contrario, una piel sana y bella requiere cuidados especiales desde
temprana edad. Usted nunca debe olvidar que nuestra piel "tiene memoria"
y todo lo que hagamos para dañarla o mantenerla sana redundará
tarde o temprano en su apariencia, y por ende, en la apariencia de nosotros
mismos.
La ciencia médica es por esencia benévola y tiene como motivación
el bienestar y la salud de los pacientes, antes que el interés económico.
Los médicos ponemos años de estudios y preparación al
servicio de la población. Conocemos los últimos adelantos científicos
y de investigación, así como las especificaciones de cómo,
cuándo, dónde y por qué debemos administrar un medicamento,
inyectar una sustancia, realizar un procedimiento o una cirugía. Sabemos
las posibles reacciones y cómo controlarlas o eliminarlas.
La medicina no puede ofrecer una solución única para toda la
población mundial, simple y sencillamente porque cada indivi-duo es diferente
e irrepetible y debe ser tratado acorde a su individualidad.